Un servicio social privatizado e ignorado por
el Estado
Grado
undécimo humanidades, 2012-2013
Curso: “Modelos de desarrollo en
Colombia: El modelo de apertura económica”
Profesora: Beatriz Grisales
Herrera
Durante el siglo XX, Colombia transformó su sector
económico y se generaron varios conflictos internos que hoy en día siguen
afectando al país. Inicialmente, el país contaba con un modelo de desarrollo proteccionista
que pretendía fortalecer la mano de obra y cuidar el mercado interno. Alrededor
de los años 40, la CEPAL informa al país sobre la necesidad de implementar una
política de desarrollo planificado y, de tal manera, surge el modelo I.S.I. Las
mediad proteccionistas siguen firmes al igual que la incentivación de mano de
obra, también se pretende reforzar las exportaciones del país. Más adelante,
Colombia se ve frente a una gran crisis económica, las deudas externas y las
decepciones económicas invaden al país, por lo tanto se decide cambiar el
modelo de desarrollo. Finalmente, surge el modelo neoliberal y hacia 1990 se
inicia con la realización de reformas y cambios necesarios para lograr una
apertura económica exitosa; para este modelo era necesario disminuir el papel
del Estado y dejar en manos de otras instituciones o empresas privadas el
desarrollo comercial y productor de Colombia.
Sin embargo, el Estado fue otorgando otras
responsabilidades al sector privado y dejó de regular algunas necesidades de
los ciudadanos. Por ende, en este orden de ideas, algunos servicios públicos
quedaron a cargo del sector privado y, lo que antes era un derecho para todos,
se volvió un negocio. Así, ahora cada persona tiene que pagar por recibir el
servicio y los que no tienen un alto presupuesto no lo pueden recibir o no se
les ofrece de buena calidad. Esto se evidencia en el Sistema de Seguridad
Social Integral colombiano, pues sucede la misma situación, y cada vez la
calidad de vida de los colombianos disminuye al no poder acceder debidamente a
este servicio.
Como ya se mencionó con anterioridad, durante la
presidencia de César Gaviria se realizaron reformas y se presentó una nueva
constitución colombiana. Estas medidas eran necesarias para modernizar el
Estado y garantizar el triunfo de la apertura económica. En 1993, se estableció
la ley 100 sobre el Sistema de Seguridad Social Integral con el fin de mejorar
el cubrimiento de la población y a su vez la calidad de vida. La ley 100 cubre
el Sistema general de Riesgos Profesionales, de Pensiones, de Seguridad Social
en Salud y los servicios complementarios. Para el Sistema de Seguridad Social
en Salud se propuso la cobertura total de la población y la obligación de
pertenecer al sistema. Para esto, se admitió que las empresas privadas ofrecieran
el servicio y se otorgó la autonomía y libertad a cada persona para afiliarse a
una Entidad promotora de Salud (E.P.S) y a una Institución Prestadora del
Servicio (I.P.S). Esta última está totalmente separada del Estado y es
responsable del manejo administrativo y de su buen funcionamiento, mientras que
las entidades e instituciones de servicio público seguirán reguladas por el
Estado.
En cuanto al Sistema general de Pensiones, se asignó
al adulto mayor una pensión y prestación en reconocimiento a su labor y en
consideración a su estado de incapacidad debido a la vejez o enfermedades. Así,
se garantiza a todos los habitantes un subsidio para poder vivir de una manera
digna durante su vejez. Para cubrir este
servicio también se permitió que las empresas privadas ofrecieran planes de
pensiones y la libertad de los ciudadanos para afiliarse a la que deseen. En
consideración con las personas de bajos recursos se creó un Fondo de
Solidaridad Pensional para las entidades públicas, también se crearon las
Sociedades Administradoras de Fondos de Pensiones para que administraran y
asignaran los recursos a las personas afiliadas. Los recursos eran asignados
según el plan pensional de cada persona, pues cada quien era independiente de
invertir en su futuro a menos que la empresa se encargara de su pensión.
Al poco tiempo de surgir la ley 100 salieron a la luz
algunas predicciones o futuras consecuencias, tanto negativas como positivas,
sobre lo que pasaría en un futuro cercano con el sistema de salud. Así pues,
Roberto Pombo[1], aún
cuando el proyecto de ley seguía en la Cámara, afirmó que la reforma a la
seguridad social solo iba a empeorar la situación actual. Pronosticaba la
posible corrupción del Estado al quedarse con los recursos dirigidos a
pensiones y entidades de salud. Asimismo, la asignación inequitativa de las
pensiones a la población debido a la preferencia por los trabajadores de altos
ingresos.
Igualmente, se esperaba que en el sistema de salud se diera
un desequilibrio en cuanto a la calidad
de servicio que recibiera cada habitante. Como las empresas privadas empezaron
a ofrecer sus servicios, fueron ganando popularidad al contar con una mejor
atención y la vinculación con clínicas de excelente infraestructura y
tecnología. El problema era que estas entidades solo podían ser accesibles por
ciudadanos de estratos altos capaces de pagar una mensualidad alta a cambio del
servicio. Por lo tanto, las personas de estratos bajos no podrían adquirir este
servicio y se tendrían que conformar con las entidades públicas que, comparadas
con las privadas, no eran del mismo nivel de calidad.
En el Sistema de Pensiones también se pronosticaba un
desequilibrio de inversiones en las pensiones por los colombianos. Cada
persona, de una manera autónoma y libre, debe invertir en su futuro a través de
las empresas a cargo del servicio de pensiones, es decir, cada persona decide
la cantidad de inversión que puede pagar mensualmente. Nuevamente, sucede que
por un lado las personas que reciben altos ingresos podrán invertir altas
cuotas al mes para su pensión y poder ahorrar una mayor cantidad de dinero. Por
otro lado, las personas que reciben bajos ingresos solo podrán destinar una
pequeña cuota mensual y sus ahorros finales serán menores. Es por eso que se daría
lugar para el desequilibrio social, pues al Estado no financiar correctamente
las entidades públicas, la población de estratos bajos no recibiría un buen
subsidio y quedaría en sus manos su futuro bienestar.
Hoy en día estas predicciones dejaron de ser posibles
y se convirtieron en una realidad. En el 2011, Fernando Manrique[2]
afirmó que el Estado está subsidiando la salud del 92% de la población y que
invierte alrededor del 8% del PIB, pero como existe la corrupción e
ineficiencia solo menos del tercio llega a su destino final. Agrega también,
que esta suma sería suficiente para lograr un sistema de salud equitativo, de
amplia cobertura y evitar que la población espere incontables horas para ser
atendido. No es una novedad ver en las noticias como la gente tiene que
recurrir a demandas o manifestaciones para conseguir la atención médica
necesaria; no es una novedad las pésimas condiciones de clínicas, laboratorios y otros centros de
salud pertenecientes a las entidades públicas. Es claro que hay una falla en el
sistema, no hay equidad ni justicia y cada vez la brecha entre la calidad de
salud privada y pública aumenta.
Actualmente, el sistema de pensiones está en una
situación similar, pues es un hecho que los trabajadores de altos cargos
reciben una mayor pensión generando un desequilibrio. Además, el Estado debe
disponer de recursos para repartir las pensiones de las entidades públicas,
pero debido a los traslados a empresas privadas o retiros del sistema, en un
futuro no habrán suficientes recursos para subsidiar a las personas y el Estado deberá enfrentarse a una crisis
pensional.
Indudablemente, la necesidad de alejar el Estado y
transmitir sus responsabilidades al sector privado para dar paso a la apertura
económica trajo graves consecuencias al bienestar de la comunidad. La ley 100
que se planteó con el propósito de ampliar cobertura y mejorar una calidad
terminó en una crisis del Sistema de Seguridad Social. Como se privatizaron las empresas, los
ciudadanos tienen que escoger a qué empresa afiliarse, pero no escogen según
sus preferencias, escogen según su presupuesto. La mayoría de la población está
afiliada a entidades públicas pero sus necesidades no son totalmente
satisfechas porque existen fallas en el Estado.
Además, el Estado no ha luchado debidamente en aras de recuperar
responsabilidad social y lograr un acuerdo con el sector privado para el
bienestar de toda la comunidad. Como cada uno piensa en su propio beneficio, no
se han preocupado por la calidad de servicios que recibe la mayoría de la
población colombiana y en proponer un
sistema justo para todos.
Bibliografía
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1993. Disponible en : http://www.semana.com/economia/salvo-campana/52159-3.aspx
Diario Oficial No. 41.148. Ley 100 de 1993. Diciembre 23 de
1993. Disponible en: http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/1993/ley_0100_1993.html
GARAY, Luis Jorge.
Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996. Parte I,
Capítulo 1: De la sustitución de importaciones a la apertura 1967-1996.
Documento electrónico de la Biblioteca virtual Luis Ángel Arango.
GOMEZ, Gallego Jorge A.
El estado crítico de la salud en Colombia. Disponible en: http://www.deslinde.org.co/IMG/pdf/El_estado_critico_de_la_salud.pdf
LONDOÑO, Carlos Enrique. La apertura económica en Colombia.
Tomado de la Revista Pensamiento Humanista, No.4. Medellín, Universidad Pontificia Bolivariana, 1998.
Tomado de la Revista Pensamiento Humanista, No.4. Medellín, Universidad Pontificia Bolivariana, 1998.
MANRIQUE, Francisco. El futuro
del Estado y el problema de la Salud en Colombia. Revista Semana, Blog de
Francisco Manrique. Marzo 19 de 2011. Publicado en: http://www.semana.com/wf_InfoBlog.aspx?IdBlg=40&IdEnt=2916
Ministerio de la Protección
Social, República de Colombia. Sistema de Seguridad Social en Salud. 2004.
Disponible en: http://www.minsalud.gov.co/Documentos%20y%20Publicaciones/GUIA%20INFORMATIVA%20DEL%20REGIMEN%20CONTRIBUTIVO.pdf
POMBO, Roberto. ¿Seguro? Revista
Semana. Lunes 6 Diciembre 1993.
Disponible en: http://www.semana.com/opinion/seguro/53005-3.aspx
SÁNCHEZ, Torres Roberto Mauricio. La crisis del sistema
pensional colombiano. Análisis de cobertura y críticas a las fallidas reformas.
Universidad Nacional de Colombia. 2008 http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/ede/article/viewFile/25025/25561
[1] POMBO, Roberto. ¿Seguro? Revista Semana. Lunes 6 Diciembre 1993. Disponible en: http://www.semana.com/opinion/seguro/53005-3.aspx
[2] MANRIQUE, Francisco. El futuro del Estado y el
problema de la Salud en Colombia. Revista Semana, Blog de Francisco Manrique.
Marzo 19 de 2011. Publicado en: http://www.semana.com/wf_InfoBlog.aspx?IdBlg=40&IdEnt=2916
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